17 octubre 2015

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Garbanzos con bacalao, receta de potaje de vigilia

Garbanzos con bacalao, receta de potaje de vigilia

Hoy os preparo estos garbanzos con bacalao que es un potaje de vigilia aunque siempre podemos hacerlo en cualquier época del año donde en frío empieza a hacerse notar. Es una receta muy fácil, como casi todos los potajes de garbanzos, y que tendremos listo en poco tiempo con un sabor realmente rico y marinero que le otorga un buen trozo de bacalao. Hay una variante que consiste en añadirle espinacas, aunque yo no lo hice, he preferido hacerlo de esta forma y comentaros que podéis añadirlas, pero he preferido que predomine el sabor del pescado. Como veis en la foto tienen que quedar buenos trozos de pescado, por lo menos a mi me gusta más, aunque si queréis desmigarlo también os quedará realmente rico. Lo que cambia será el aspecto y presentación del plato. Plato de cuchara para los amantes del buen comer y encima económico, ¿Qué más se puede pedir?

Garbanzos con bacalao, receta de potaje de vigilia


Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes: (4 personas)

- 350 gramos de garbanzos lechosos
- 500 gramos de bacalao desalado en un trozo
- 6 dientes de ajo
- 2 rebanadas de pan duro
- 1 cebolla grande
- 1 vaso de caldo de pescado
- Salsa de tomate frito casera a ser posible
- Laurel
- Pimentón de la Vera
- 1/2 cucharada de comino molido o en grano
- Sal
- Pimienta molida
- Aceite de oliva virgen

Preparación:
Lo primero que vamos a hacer es dejar la noche anterior los garbanzos en remojo. Al día siguiente ya los tendremos listos para cocinar.

El bacalao os he comentado que lo compremos en su punto de sal o desalado. Si no lo tenemos lo dejaremos metido en agua toda la noche anterior y le cambiaremos el agua al menos, tres veces. Yo os aconsejo comprarlo en un trozo o en dos o tres tacos, para que quede vistoso y le peguemos un buen bocado. Si queréis desmigarlo, es otra opción. Una vez listo el bacalao vamos a seguir con la preparación.

Ahora vamos a hacer un majado a la antigua, es decir, pelamos los ajos, laminamos y reservamos dos ellos para más adelante.

En una sartén ponemos un fondo de aceite de oliva y vamos a freír las dos rebanadas de pan. No las queméis, solo freírlas y que tomen un bonito color dorado. Reservamos. Ahora freímos los otros cuatro ajos laminados y antes de que se quemen reservamos.

Yo los majados los hago en un mortero, pero podéis poner los ingredientes que hemos frito en el vaso de la batidora y triturar. Si os gusta el mortero como a mí, añadimos la media cucharada de comino, un poco de pimienta, sal, que es lo primero que ponemos en el mortero y a majar. Que quede bien triturado. Si utilizáis batidora quizás necesitaréis añadir un poco del caldo del pescado para que puedan hacer las cuchillas su trabajo. Reservamos el majado.

En una olla a presión, ponemos cuatro o cinco cucharadas de AOVE y refreímos los ajos, cuando empiecen a tomar color, añadimos la cebolla picada, el laurel y dejamos que vaya poniéndose blanda la cebolla.

Agregamos a continuación los garbanzos y removemos, todo a fuego medio. Incorporamos el pimentón de la Vera dulce, una cucharadita, pero ahora un poco de cuidado. Vamos a mover unos segundos e inmediatamente le vamos a agregar medio vaso de tomate frito casero, si esperamos mucho, el pimentón se va a quemar y estará amargo. Removemos de nuevo bien.

Añadimos los trozos de bacalao y ahora toca el mimo en la cocina, moveremos siempre levantando la olla y moviendo circularmente al estilo de las abuelas, ya que podemos partir el bacalao y no quedará igual. Agregamos el vaso de caldo de pescado, movemos de nuevo y le toca al majado que teníamos preparado. Se lo añadimos y volvemos a mezclar con cuidado. Agregamos agua hasta cubrirlo todo y cerramos la olla. Dejamos hervir a fuego medio durante 15- 20 minutos, dependiendo de la olla a presión que tengamos.

Pasado ese tiempo, apartamos, abrimos la olla con cuidado de no quemarnos y vemos si le falta líquido. Si se ha quedado muy seco, añadiremos un poco de agua, pero ojo! Caliente, nunca fría, ya que podemos poner duros los garbanzos con el cambio de temperatura!

Rectificamos de sal y pimienta si hace falta y dejamos a fuego bajo-medio hasta que quede una salsa a nuestro gusto, en caso de que tenga suficiente y queramos reducirla. Apartamos y dejamos un rato antes de servir para que tome bien los sabores. Bon appétit!

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