31 octubre 2016

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Buñuelos de viento

Buñuelos de viento

Unos de los dulces típicos de Tosantos o en época de Cuaresma son los famosos buñuelos de viento. Este dulce tan tradicional en nuestra gastronomía se hace a base de yemas de huevo, harina y leche y una vez que los tenemos, podemos presentarlos tal cual, sin relleno y espolvoreados con azúcar o hacer una crema pastelera, de chocolate o de nata y rellenarlos con ayuda de una manga pastelera. Luego vais a ver que estos están rellenos de crema pastelera con ayuda de una jeringa grande. Para mí es más cómodo. La forma de hacer los buñuelos de viento, no cambia, como os he comentado, sean para rellenar o no.  Otro dulce típico de Semana Santa, Cuaresma o los tosantos y que también podéis encontrar en mi blog son los huesos de santo. ¿Cual de estos dos dulces os gusta más?

Detalle buñuelos rellenos crema pastelera

Buñuelos de viento


Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes: (25-30 unidades)

- 75 gramos de harina de trigo
- 3 huevos
- 125 ml (un cuarto de vaso de agua) de leche
- 50 gramos de mantequilla
- Azúcar vainillada
- Sal
- 1 limón
- Anís estrellado (opcional)
- Canela en polvo
- Aceite de oliva o girasol para freír

Preparación:

Ponemos en una olla la leche a hervir, pero a fuego bajo, junto con la mantequilla, la cáscara de limón, anís estrellado al gusto, media cucharadita de sal y un par de cucharaditas de azúcar vainillado. Si os gustaría saber cómo hacer azúcar vainillado en casa, ya que os va a salir mucho más barato, podéis verlo en en el enlace.

Vamos a ir removiendo el conjunto para que vaya adquiriendo los sabores y los aromas la leche sin dejar que hierva. Pasados unos minutos, retiramos el anís estrellado y las cáscaras de limón. Si queréis podéis poner cáscara de naranja o esencia de vainilla.



Ponemos el fuego bajo y echamos ahora el harina tamizado de una sola vez. Mezclamos con la ayuda de una varilla o con una pala de madera hasta que esté todo integrado. Poco a poco, la masa se irá despegando de las paredes y es el momento en el que podemos apartar del fuego.


Ahora es el momento de añadir los huevos, eso sí, uno a uno, y no añadiremos el siguiente hasta que no se haya integrado en la masa el anterior. Mezclaremos bien y ya veréis que al principio, cuesta un poco, pero a medida que vamos añadiendo otro huevo, cuesta menos y la masa se hace más elástica.

Una vez la tenemos reservamos y ponemos una sartén con aceite de oliva al fuego. Yo utilizo de oliva porque absorbe menos aceite, pero si queréis, podéis utilizar de girasol. Una vez está caliente, unos 140-150 grados centígrados, podemos hacer unas bolitas con la ayuda de dos cucharillas e irlas añadiendo a la masa. No hace falta en principio que le demos la vuelta, los buñuelos se girarán ellos mismos, pero si veis que no es así, les ayudamos un poco con una espumadera y les damos la vuelta. Tened en cuenta que los buñuelos se inflan y aumentan su tamaño. Así que no pongáis demasiada masa.



Una vez los tenemos dorados y han inflado, los pasamos a una mezcla de azúcar y canela molida. Lo haremos así para que queden bien impregnados. Si lo hacemos luego, ya no se queda adherido el azúcar. Los pasamos a una servilleta y listos para comer. Si queréis, como los que veis en la foto, están rellenos de crema pastelera. Lo hice con una jeringa grande, pero lo podéis hacer con una manga pastelera, una bolsa rellena y con el pico cortado o con una cucharilla, haciendo un corte en los buñuelos y luego rellenando. Bon appétit!

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