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26 marzo 2017

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Pan casero de doble fermentación con masa madre

Pan casero doble fermentación con masa madre

Si os gusta el pan casero, este pan de doble fermentación con masa madre va a ser el rey de los panes que hayáis hecho en casa. Su elaboración es muy sencilla, aunque por su doble fermentación y masa madre, que será la que le otorga en sabor a añejo, el proceso necesita algo más de tiempo. No digo para elaborar la masa propiamente, me refiero a la espera de la leva. Es un pan con un alto porcentaje en agua y de ahí esos agujeros que se forman en su interior que a muchos, yo incluído, tanto nos gustan. La corteza rígida, al estilo del pan de pueblo y con un color tostado que cruje al partir. Tiene un sabor a pan tradicional, profundo. En definitiva, como os dije antes es sencillo, ya que solo es el trabajo de cualquier amasado de pan y paciencia. Combinad estas dos cosas y veréis que hogaza de pan tan bueno tendréis para disfrutar.

Pan casero de doble fermentación con masa madre


Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes:

- Masa madre: 150 gramos (si no la tenéis, no pasa nada, os pongo la opción abajo)
- Harina de trigo: 500 gramos
- Sal




Preparación:

Ponemos en un recipiente la harina blanca de trigo junto con 310 gramos de agua. Aquí las proporciones sí son importantes y debéis tener un peso para ello. Por el resto no hay más problemas. Amasamos y dejamos media hora, como mínimo, para que repose. Tapamos por encima con un paño limpio y esperamos. Yo le he agregado a la harina blanca un 25 gramos de salvado. Así que en realidad le puse 475 de harina blanca. Es opcional, pero creo que le otorga más valor y nutrientes al pan.

Pasado ese tiempo, mezclamos nuestra masa con la masa madre y 10 gramos de sal (dos cucharaditas). Mezclamos bien y amasamos. En caso de no tener masa madre, podéis utilizar diez gramos de levadura fresca y 60 gramos más de agua. Es decir, 370 gramos de agua en el medio kilo de harina. La masa subirá, pero perderemos aroma e intensidad de sabor.

El amasado que yo hago es simplemente ponerlo en un recipiente y plegar la masa sobre sí misma cinco veces. Esperar diez o quince minutos y hacerlo de nuevo. Este proceso nos llevará una hora aproximadamente. Como veis, no es trabajoso, es solo tiempo y paciencia.

Podéis hacer también el amasado francés. Que yo también lo utilizo. Es simplemente coger la masa con las dos manos, estirar la masa y esa masa estirada, colocarla por encima. Lo vamos a hacer cinco veces. Levantar, estirar, colocar por encima. Hay vídeos en internet que os pueden ayudar a saber cómo se hace.

Una vez que hemos amasado, ya sea plegando como con el amasado francés, hacemos una bola y dejamos reposar una hora y media dentro de un recipiente y tapado con un paño limpio. De esa forma ya empezará su crecimiento.

Pasado ese tiempo, sacamos la masa del bol o recipiente y vamos a ir recogiendo los bordes y montando por encima. Como si hacemos un paquete de ropa o hatillo típico. Tiramos y empujamos hacia la parte superior y hundimos un poco en el centro. Una vez hemos estirado la masa y recogido las puntas en el centro, le damos la vuelta. Esta segunda parte hacedlo con suavidad y mino. Para no deshinchar la masa y que no baje demasiado el volumen.

Ponemos la masa sobre un paño limpio ylo metemos en un bol. Así a la hora de sacar la masa será más fácil. Dejamos reposar de nuevo y que fermente, al menos, dos horas y media o tres.

Masa de doble fermentación

Hogaza orneada

Pasado ese tiempo, ponemos el horno a 225 grados y cuando alcance esa temperatura, podemos meter la masa, en un molde que habremos forrado con papel de horno o con la forma que más nos guste. En la foto podéis ver que yo utilicé un recipiente alargado de cristal forrado con papel de hornear. Antes de meter el pan dar unos cortes por encima, para que abra bien por esa parte.

Abrimos el horno y metemos ponemos la masa en la bandeja a media altura. El pan va a necesitar al principio mucha humedad, así que cuando antes de meter el pan, vertemos medio vaso de agua sobre la bandeja inferior, lo que provocará mucho vapor. Cuidado de no quemaros con el vapor. Cerramos de inmediato el horno.

Dejamos diez minutos a 225 grados y bajamos la temperatura a 200 grados. Dejamos 45 minutos y el pan debería estar ya listo. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Acercaros al pan y escuchar cómo se enfría y cruje solo, porque no tiene desperdicio. Bon appétit!

20 marzo 2017

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Alitas de pollo fritas super crujientes

Alitas de pollo fritas super crujientes

Si queréis hacer unas alitas de pollo fritas super crujientes, esta receta os va a sorprender y no vais a querer hacer ninguna otra. Es lo que se suele decir, la receta definitiva del pollo super crujiente. Que se quite el Kentucky y todo lo que nos pongan por delante en la calle. Como lo casero y natural, no hay nada. Para hacer las alitas, que también podemos hacerlo con cualquier otra parte del pollo, lo único que debemos tener en cuenta, es que que no es una receta para hacerla en el día, es de un día para otro, ya que vamos a meter los trozos de pollo en una especie de adobo, y que dejaremos marinar un mínimo de un día. De esa forma las alitas van a tener un sabor increíble, y con el empanado que le vamos a dar, nos van a quedar, no crujientes, sino lo siguiente. Os aseguro que están de escándalo, y encima, podemos variar las cantidades y las especias que les pongamos a nuestro gusto. Pedazo de recetón!

Alitas de pollo fritas super crujientes


Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes: (4 personas)

- 1 kilo de alitas de pollo
- Harina de trigo (Si eres celíaco, utiliza de maíz)
- pimienta negra
- Tomillo
- Canela
- Orégano
- Ajo en polvo (podéis machacarlo si queréis)
- Comino molido
- Pimentón dulce
- Cúrcuma
- Sal
- Leche
- Pan rallado
- 1 sobre de puré de patatas en copos
- Aceite para freír

Preparación:

Limpiamos las alitas. Reservamos.

En un recipiente, ponemos seis cucharadas soperas de harina, que os he comentado, en caso de ser celíaco, podéis cambiar por maíz.

Ahora agregamos las especias. Yo le puse las que os he escrito arriba en los ingredientes; pimienta negra, pimentón dulce, cúrcuma, canela molida, tomillo, comino molido, orégano, ajo y sal. Yo puse entre una y dos cucharillas, según lo que más me gusta, menos de la pimienta que puse un poco. Tened cuidado con ella, aunque si queréis un toque picante, le podéis agregar cayena molida, pero sin pasaros.

Especias para las alitas super crujientes

Ahora agregamos, poco a poco y mezclando, leche entera (o la que tengáis) hasta hacer una masa cremosa, no demasiado líquida.

Metemos las alitas o el pollo en nuestra masa y cerramos con film o con una tapadera. Metemos en el frigorífico y lo dejamos hasta el día siguiente.

Dejar macerar de un día para otro

Empanar el pollo

Al día siguiente, mezclamos el sobre de puré de patatas en copos con abundante pan rallado. Si eres celíaco, no utilices pan rallado. Puedes poner cereales triturados.

Ponemos una sartén a fuego medio alto con abundante aceite y pasamos vamos a ir pasando los trozos de pollo, sin escurrir ni nada, por el empanado. Una vez está caliente el aceite, freímos bien y pasamos a papel de cocina para eliminar el exceso de aceite. Presentamos las alitas solas o o con una ensalada, patatas chips, o lo que queramos. os van a sorprender. Bon appétit!
Si las alitas son muy gruesas, es posible que si ponemos el aceite demasiado caliente, se hagan por fuera y por dentro queden algo crudas. Una solución es hervir las alitas antes de marinarlas, de esa forma, las alitas estarán totalmente hechas por dentro a la hora de comerlas.

14 marzo 2017

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Paella de carne

Paella de carne

Si os gusta el arroz, esta fantástica paella de carne o arroz con carne os va a encantar. Su preparación es realmente simple, de lo más sencilla y en muy poco tiempo la vamos a tener lista. Para preparar esta paella he utilizado carne de cerdo, pero podéis hacerla con carne de ternera o incluso combinarlas y utilizar los dos tipos. Es cuestión de gustos, o de lo que tengamos más a mano en la nevera. En esta ocasión, la forma de preparación va a ser, primero el refrito con la carne, por un lado, y cuando lo tengamos, haremos el arroz. De esa forma, nos aseguramos que la carne quede blanda y totalmente hecha. Si tenéis caldo de carne casero y queréis utilizarlo para potenciar el sabor, mucho mejor, aunque yo no lo tenía y utilicé una pastilla de caldo de carne.  De todas formas os va a salir una paella de carne realmente rica.

Detalle Paella de carne

Paella de carne


Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes: (4 personas)

- 350 gramos de arroz
- 400 gramos de carne de cerdo magra (ternera o ambas)
- 1 cebolla mediana
- 4 dientes de ajo
- 1 pimiento verde
- 1 trozo de pimiento rojo
- 1 puerro
- 1 zanahoria
- 100 gramos de guisantes frescos
- Tomate frito o un tomate natural maduro
- Colorante alimentario
- Pimienta molida
- Tomillo
- Romero
- Vino blanco
- Caldo de carne
- Sal
- Aceite de oliva virgen

Preparación:
Primero preparamos el refrito en una sartén o cacerola ancha. Para ello, picamos todas las verduras y las dejamos preparadas. Quitamos los trozos de grasa que pueda tener la carne y reservamos. Una vez tenemos los ingredientes principales listos, echamos unas ocho cucharadas de aceite de oliva en la sartén o la olla y ponemos a fuego medio.

Echamos los ajos picados y dejamos que vayan tomando color. Antes de que terminen de freír, agregamos la cebolla picada y dejamos que se haga. En unos cinco minutos empezará la cebolla a tomar color y agregamos el pimiento verde y el trozo de pimiento rojo también picado. Rehogamos y dejamos que vaya soltando agua durante unos minutos.

Añadimos la zanahoria, los guisantes, el puerro, tomillo y romero al gusto y salpimentamos. Añadimos a continuación la carne troceada y limpia y mezclamos. Rehogamos y dejamos unos minutos. Añadimos a continuación medio vaso de vino blanco y dejamos unos minutos que hierva. Así evapora el alcohol.

Añadir la carne al sofrito

Dejar que la carne se ponga haga

Cuando ha reducido el vino, añadimos un par de cucharadas de tomate frito. Si no tenemos, añadimos un tomate pelado y cortado a dados. Cubrimos con el caldo de carne o agua y dejamos hervir durante veinte minutos a fuego bajo-medio. Una vez listo, apartamos y reservamos.

En una sartén o paellera echamos cuatro cucharadas de aceite de oliva y ponemos a fuego medio. Cuando el aceite está caliente, añadimos el arroz. Para cuatro personas conviene 350 gramos. Si queréis hacerlo midiendo con un vaso, podéis poner un vaso y medio de arroz. Es un poco menos, pero mejor que sobre a que falte, ¿no?

Movemos el arroz en la sartén o la paellera hasta que empieza a ponerse transparente. solo tarda unos minutos. Agregamos la carne con las verduras que teníamos reservada y media cucharadita de colorante alimentario. Mezclamos bien y cuando empieza a hervir, añadimos el caldo o agua. La proporción es tres veces la cantidad de caldo que de arroz. Dejamos hervir a fuego medio.

Terminar de hacer el arroz


Podemos mover el arroz durante los primeros diez minutos desde que empieza a hervir. Luego no debemos tocarlo.


Dejar que consuma el caldo y rectificar de sal si hace falta cuando le queden pocos minutos. Apartar y tapar con un paño durante cinco o diez minutos antes de servir. Así el arroz termina totalmente de hacerse y se asientan los sabores. Servir a continuación. Bon appetit!

Si se consume el caldo y el arroz está duro, apagar el fuego y dejar tapado con un paño o una tapadera. El mismo vapor que desprende, hará que se termine de hacer.

07 marzo 2017

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Lasaña de carne a la boloñesa

Lasaña casera de carne boloñesa

Todos habréis probado, o eso espero, uno de los platos más tradicionales de la cocina italiana, como son los espaguetis a la boloñesa. Pues bien, hoy os propongo hacer una fantástica lasaña de carne a la boloñesa digna de los mejores chef italianos. Como me encanta hacer la pasta fresca, me puse manos a la obra y la lasaña la hice con láminas de pasta fresca que hice el mismo día, pero si queréis hacerla más rápidamente y sin meteros mucho en la cocina por falta de tiempo, podéis utilizar las láminas para lasaña que venden en paquetes. Las podéis encontrar en cualquier supermercado y son bastante baratas. Quizás no sea una receta para principiantes por los pasos, pero en la receta os voy a poner algunas alternativas para que no la preparéis totalmente vosotros. Así, será más fácil. Ya veréis qué plato más rico y qué olor va a desprender el horno al dorarse la bechamel de la lasaña. Para chuparse los dedos.

Lasaña de carne a la boloñesa

Lasaña de carne a la boloñesa


Dificultad: fácil
Coste: bajo-medio

Ingredientes:

Para la carne a la boloñesa:

- 1 cebolla grande
- 2 zanahorias medianas
- 1 apio
- 250 gramos de carne picada (cerdo-ternera si queremos)
- 2 hojas de laurel
- 1 diente de ajo
- 1 kilo de tomates maduros
- 1 vaso de vino tinto
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta negra

Para la pasta fresca:

- 300 gramos de harina de trigo (otra si sois intolerantes al gluten)
- 3 huevos
- Una pizca de sal

Para la salsa bechamel:

- Leche entera, un litro (se puede usar de otro tipo según gustos)
- Harina de trigo (otra si sois intolerantes al gluten)
- Sal
- Pimienta molida
- 75 gramos de mantequilla
- Queso para gratinar
- Nuez moscada
- Aceite de girasol

Preparación:

Empezaremos preparando la carne a la boloñesa. Para ello, no os voy a poner todos los pasos aquí, y que sería repetir una receta que podéis ver en el blog. os he puesto las cantidades, pero podéis ver cómo preparar una salsa boloñesa casera y seguir los pasos. Una vez la tenemos, podemos empezar a hacer la masa para nuestra lasaña casera. Pero si queréis ahorraros este paso, podéis comprar las láminas en el supermercado sin problemas.

Ya os dije que la receta no es para principiantes, aunque todo es ponerse, ojo! Que si nos ponemos, seguro que la hacemos. Pero como lleva muchos pasos, os estoy intentando dar algunas opciones, si queréis las podéis utilizar.

Para hacer la pasta fresca es solo mezclar los 300 gramos de harina en un recipiente, añadir los huevos, un poco de sal. Mezclamos y formamos una masa. Aquí el problema que podemos encontrar es que nos quede una masa muy dura, por lo que le añadiremos un poco de agua. Que está muy blando, pues un poco de harina. Debe quedar una masa que podemos trabajar y no se pegue en las manos. Esto se debe a que los huevos no siempre tienen el mismo peso y estas cantidades que os he puesto son orientativas. Pero la base la tenéis. Estiramos con un rodillo y formamos láminas de uno a dos milímetros de espesor. Tienen que quedar finas y debéis tener las láminas suficientes para hacer una base y tres capas. Reservamos.

Una vez tenemos el relleno y la pasta, nos falta montar la lasaña. Para ello, utilizaremos una fuente no demasiado alta de cristal tipo Pirex. Ponemos un poco de salsa de tomate como base y encima la primera capa de pasta. Encima de la pasta, más salsa de tomate y un poco del relleno.Tapamos con otra lámina de pasta.

Repetiremos la operación tres veces y terminando con una capa de pasta. No os he puesto que debáis cocer la pasta antes de ponerla, y esto es así porque se cocerá con los mismos jugos de la salsa de tomate y el relleno. No preocuparos.

Echamos salsa de tomate frito por encima de la última capa y ahora hacemos una bechamel no demasiado líquida. ¿No queréis hacer la bechamel? No problem. Ya venden también la bechamel en botes y podéis ponerla por encima. Otro paso que os podéis saltar si no tenéis tiempo.

Si queréis hacer la salsa bechamel, y como la receta la tenéis también en el blog, no os la escribo. Podéis ver la receta pinchando en el enlace.

Echamos la salsa bechamel por encima y abundante queso para gratinar. Ponemos el horno a 180 grados y cuando alcance la temperatura, metemos la bandeja. Dejamos que se dore por encima y sacamos del horno para que enfríe antes de servir. Eso valdrá para que tome cuerpo y a la hora de cortar las porciones, salgan mucho mejor que en caliente. Bon appétit!

03 marzo 2017

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Croquetas de tofu y verduras

Croquetas veganas de tofu y verduras

Si no habéis probado las croquetas veganas de tofu y verduras, esta es la ocasión perfecta. A mí me ha pasado eso, nunca había comido croquetas veganas, y me animé a hacerlas. La verdad es que están muy ricas y, aunque el tofu, por sí sol, no es que me llame mucho la atención por su sabor, he de reconocer que todos los que han probado las croquetas, se sorprendieron. No tiene ninguna dificultad en su preparación, la misma que puede tener otro tipo de croquetas caseras, y merece la pena. Es una fuente muy rica en proteínas y las acompañamos de verduras, por lo que el valor nutricional es bastante bueno. La bechamel, estaréis pensando, ¿Es con leche? Pues no. Utilizaremos leche de soja. Así que es una receta más que apta para veganos. Por lo menos que yo sepa. Si no es así, sois veganos y he puesto algo que no debería, ya sabéis. me comentáis y seguro que se puede arreglar. Que las disfrutéis como nosotros!

Croquetas de tofu y verduras

Croquetas de tofu y verduras


Dificultad: baja
Coste: bajo-medio

Ingredientes: (4 personas)

- 1 paquete de tofu de 250 gramos
- 1 puerro
- 1 apio
- 1 zanahoria
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- Tomillo
- Pimienta molida
- Nuez moscada
- Harina de trigo (si eres celíaco, utiliza una harina sin gluten)
- Pan rallado
- Colorante alimenticio
- 1 litro de leche de soja
- Sal
- Aceite para freír

Preparación:

Pelamos y limpiamos todas las verduras. Las picamos y reservamos.

Ponemos todas las verduras en una sartén con un poco de aceite de oliva. Dejamos a fuego bajo-medio que se pongan blandas. Añadimos un poco de sal, tomillo, y pimienta.

Picamos el tofu y se lo añadimos. Mezclamos. A continuación añadimos cinco cucharadas soperas de harina. Ya os he comentado que si va a comerlas alguien que sea intolerante, podéis utilizar una harina sin gluten. Dejamos un par de minutos mientras mezclamos.

Añadimos a continuación leche de soja, poco a poco. Iremos añadiendo según nos vaya absorbiendo. Echamos un poco, mezclamos bien y así sucesivamente has ta que veamos que tenemos una masa semi líquida. Añadimos a continuación un poco de nuez moscada. Dejamos a fuego bajo que vaya tomando la masa consistencia. Cuando veamos que empieza a estar espesa, apartamos. Tened en cuenta que al enfriar, la masa de las croquetas siempre se vuelve más densa y compacta. Rectificar de sal o de sabor si hace falta. Apartamos, ponemos en un recipiente y dejamos enfriar antes de pasarla a la nevera. La dejamos un par de horas para que tome sabor y compacte bien.

En un recipiente ponemos un par de cucharadas de harina y mezclamos con un poco de leche de soja y colorante alimenticio (opcional) hasta formar una pasta espesa.

Con una cucharilla vamos tomando porciones y pasando, primero por la masa de harina y luego por el pan rallado. Damos forma y aplastamos bien para que queden prietas.

Calentamos aceite en una sartén y freímos. Pasamos a un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y listas para comer. Bon appétit!