14 marzo 2014

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Caramelo líquido para postres

Caramelo líquido para flanes y postres

El caramelo líquido es uno de los ingredientes fundamentales que necesitamos para algunos postres, incluido por supuesto el flan de huevo casero. Para hacer un caramelo líquido casero perfecto, debemos tener en cuenta que en ningún momento se nos queme y adquiera un color negruzco, ya que entonces nos resultaría desagradable al gusto. El caramelo tiene que ser eso, líquido, y con un color pajizo y amielado sin llegar a oscurecer o quedarse compacto y duro. Si hacemos el caramelo de la forma que os voy a explicar, vais a hacer un caramelo increíble, con un color tostado y que va a marcar la diferencia con cualquier otro que hayáis probado.

Caramelo líquido para postres


Coste: muy bajo
Dificultad: fácil

Ingredientes:

- 3 cucharadas soperas de azúcar refinada
- 4-5 cucharadas de agua
- Unas gotas de limón


Preparación:
Con esta preparación sale caramelo para seis u ocho flanes, dependiendo de la cantidad que pongamos y sin excedernos. Las proporciones las podemos cambiar cuando queramos y así lo hacemos según la cantidad que nos interese. Una advertencia es que tengáis cuidado ya que el caramelo toma una alta temperatura y debéis manejarlo con precaución. Por supuesto esto que vais a hacer con el caramelo líquido os lo recomiendo para hacer estos fantásticos flanes de huevo caseros que os van a encantar.

Primero ponemos el azúcar y el agua en una cazuela y llevamos a ebullición a fuego medio. Si lo hacemos a fuego muy fuerte, corremos el peligro de que se queme demasiado rápido. Removemos y poco a poco empezará a hervir y salir burbujas. Tenemos que remover a menudo y de esa forma tampoco se pegará. Cuando comienza a hervir, añadimos unas gotas de limón y removemos poco a poco. El caramelo tarda muy poco tiempo en oscurecer, por lo que tendremos que controlarlo y, si es necesario, bajar un poco el fuego.

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poco-a-poco-toma-color caramelo-casi-listo

Pasados unos minutos el agua reducirá y el azúcar empezará a tostarse. Como podéis ver en las fotos. Al no tener el fuego muy fuerte, controlamos muy bien su color y textura. Cuando comience a tomar un color parecido al trigo tostado ya podemos apagar el fuego. Cuidado que está caliente!

densidad-del-caramelo volcar-el-caramelo

Apartamos y ahora con cuidado y poco a poco, agregamos una cucharada de agua caliente. Repito, caliente y poco a poco. En este momento el caramelo reacciona y salen burbujas muy fuertes que incluso salpican un poco, pero no asustaros. Con cuidado no pasa nada. Además al ser agua caliente, no reacciona tan agresivamente.

Tenemos que remover y mezclar bien. De esa forma el caramelo toma una textura más líquida pero densa. Perfecta para poder manipularla y que, aunque se enfría, sigue siendo densa. Si vemos que se consume la cucharada de agua y no toma esa textura, añadimos otra. Pero sin pasarse y ponerlo líquido del todo.

Una vez lo tenemos terminado, podemos echarlo en los cazos para flanes, como os dije antes o por encima a helados o gofres que vayamos a decorar. Bon appétit!

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