San jacobo de pollo casero, uno de los platos preferidos por toda la familia

San jacobo de pollo casero

 

Vamos a preparar unos riquísimos San Jacobos de pollo caseros para toda la familia. Los san jacobos son básicamente un empanado que contiene jamón y queso pero que podemos prepararlos con pollo, con filetes, pavo, o la versión más básica que es solo con el jamón y el queso.

Esta receta que vamos a ver siempre triunfa en la mesa y, aunque no seáis muy amantes de las frituras, seguro que más de una vez la comeréis. El resultado es un empanado crujiente y con un interior muy jugoso.

Yo los he acompañado de una ensalada pero para los más golosos, por así decirlo, seguro que aprovechan para hacer unas patatas fritas perfectas como acompañante.

 

San Jacobos de pollo caseros

Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes: (4 personas)

– 2 pechugas de pollo frescas
– 4 lonchas de jamón cocido
– 4 lonchas de queso para fundir
– 2 huevos
– Harina
– Sal
– Pimienta negra molida
– Pan rallado
– Aceite de oliva para freír

 

Preparación de los san jacobos de pollo caseros:

Laminamos las pechugas y sacamos cuatro filetes de cada una. Es decir, dos por persona. Salpimentamos las pechugas y procedemos a montar los san jacobos.

Ponemos un filete de pollo, encima una loncha de jamón cocido, si nos sobra por los lados, no pasa nada, lo cortamos y lo ponemos encima. Colocamos una loncha de queso para fundir y tapamos con otro filete de pollo.

Por cierto, si os gusta esta receta, seguro que os animáis a hacer los flamenquines cordobeses caseros, están realmente buenos y son facilísimos de preparar.

Apretamos con las manos para que quede compacto y lo pasamos, primero por harina, luego por los huevos batidos y por último por el pan rallado.

Una vez está todo bien sellado, ponemos una sartén con abundante aceite  de oliva y freímos los San Jacobos. Cuando tomen un color dorado y algo tostados, ya estarán listos.

Aseguraros siempre que el pollo queda perfectamente cocinado. No puede quedar crudo. Si hace falta lo tenéis un poco más de tiempo en la sartén o freidora, pero sin quemarlo.

Los sacamos y los ponemos en papel absorbente.  Ya están listos para comerlos acompañados de patatas fritas, o una ensalada. Bon appétit!