Albóndigas o albondigones de la abuela, la receta más tradicional y jugosa

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Receta de Albondigones de la abuela

 

Seguro que recordáis las tradicionales albóndigas de la abuela, esas que eran esponjosas y se derretían en la boca, ¿verdad? Hoy en día, pocas personas las preparan así. Hablamos de albóndigas caseras grandes, de esas que con solo tres acompañadas de un buen trozo de pan de campo ya tienes un almuerzo completo y delicioso.

Hoy os enseño a preparar esas albóndigas caseras tan esponjosas y sabrosas que algunos recordamos con cariño y que otros aún pueden disfrutar en la cocina actual. Esta receta de albóndigas en salsa es perfecta para comidas familiares o para sorprender a los invitados con un plato tradicional lleno de sabor.

No hay secretos complicados: las abuelas siempre cocinaban las albóndigas con cariño, y ese era el ingrediente secreto que nunca debía faltar. Además, ellas solían comprar la carne en la carnicería y les encantaba que se la picaran delante de ellas, asegurándose de que siempre fuera fresca y de calidad. Esto marcaba la diferencia en el sabor de cualquier receta de albóndigas caseras.

Preparar estas albóndigas es fácil y permite disfrutar de la auténtica comida tradicional española, con carne jugosa, textura tierna y salsa rica que acompaña a la perfección. Una receta que revive los sabores de siempre y que se convierte en un clásico que todos querrán repetir.

 

albóndigas o albondigones de la abuela

Albondigones de la abuela en salsa

Dificultad: baja
Coste: bajo

Ingredientes: (4 personas)

– 1/2 kilo de carne de cerdo picada
– 1/4 de kilo de carne de ternera picada
– 2 cebollas
– 5 dientes de ajo
– 1 trozo de miga de pan (como un par de rebanadas sin la corteza)
– 1/2 taza de leche
– 2 huevos
– Pimienta molida
– Sal
– Perejil fresco
– 1 vaso de vino blanco
– 3 vasos de caldo de carne
– Aceite de oliva virgen

Preparación de las albóndigas:

Dejamos la miga de pan metida en leche hasta que este bien empapada. Esto hará que las albóndigas estén de lo más jugosas. El viejo truco de la abuela. ¿Os suena?

Picamos todos los ingredientes, es decir; la cebolla, los dientes de ajo y el perejil.

Lo echamos todo en un recipiente o un bol junto con la carne picada, los huevos, la miga empapada en leche pero un poco escurrida, pimienta molida al gusto y un poco de sal. Mezclamos.

Tiene que quedar una mezcla homogénea y con todo bien integrado, podemos hacerlo con las manos limpias o con ayuda de un tenedor o cuchara.

 

También puedes consultar otras recetas caseras como las albóndigas de choco en salsa, que lógicamente son de pescado, o incluso otras salsas diferentes como las albóndigas en salsa de almendras. De todas formas utiliza el buscador para encontrar más recetas. Todas te van a encantar.

 

Hacemos una bola con la carne y la vamos a dejar reposar una media hora, tapada con film en el frigorífico.

Pasado ese tiempo podemos ir cogiendo trozos de carne con una cuchara grande y hacer las bolas o albóndigas. De tamaño medio, no pequeñas. Por eso lo de albondigones.

Las pasamos ahora por harina y quitamos el exceso. Reservamos las albóndigas.

Ponemos una buena sartén con abundante aceite y las freímos cuando el aceite esté caliente. Solo las vamos a marcar, no hace falta que estén demasiado doradas. Las iremos dejando, una vez fritas, en un plato o recipiente. Reservamos.

Aquí tienes unos consejos para mantener tus sartenes como el primer día.

En una olla lo suficientemente grande como para que entren las albondigones, echamos un fondo de aceite de oliva virgen, y lo ponemos a fuego bajo.

Hacemos pochados los dos dientes de ajo picados y con una cebolla también picada. Cuando están blanditas las verduras, añadimos un vaso de vino y dejamos reducir a la mitad.

Añadimos, una vez reducido el vino, los tres vasos de caldo de carne y llevamos a ebullición. A fuego bajo medio.

Agregamos las albóndigas y dejamos unos 10 a 15 minutos a fuego bajo.

Si necesita algo más de caldo le añadimos un poco más para que no queden secas y si tiene demasiado, dejamos que se consuma. Es cuestión de como nos guste la sala, más o menos espesa.

Rectificamos de sal si es necesario y dejamos reposar unos minutos antes de servir con unas rebanadas de pan o con unas patatas fritas cortadas en dados grandes. Bon appétit!

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