Papas en amarillo, una receta humilde y con mucho sabor

Hoy te enseño cómo preparar la receta de papas en amarillo, un plato tradicional del sur de España que destaca por su sencillez y su sabor auténtico. Se trata de una receta humilde, elaborada con pocos ingredientes básicos —principalmente patatas, caldo y especias— y que aún hoy se sigue cocinando en muchas casas amantes de la cocina tradicional española. Además, es un plato muy socorrido, fácil de preparar y que podemos tener listo en muy poco tiempo.
Las papas en amarillo son ideales cuando empieza a apretar el frío, ya que unas patatas guisadas calientes y llenas de sabor siempre sientan de maravilla. Es una receta reconfortante, perfecta para los meses de otoño e invierno y para quienes disfrutan de los platos de cuchara de toda la vida.
Este plato tiene sus raíces en la cocina española, concretamente en la región de Castilla, donde la receta original es conocida como patatas a la importancia. Su característica principal es el uso del azafrán, responsable del color amarillo tan característico y del aroma inconfundible que define este guiso. A lo largo del tiempo, esta receta se ha transmitido de generación en generación, dando lugar a distintas variantes regionales en toda España y en antiguas colonias españolas.
Con la expansión de la gastronomía española en América Latina durante la época colonial, las papas en amarillo se adaptaron a los ingredientes locales, surgiendo versiones con matices propios. Hoy en día, cada región e incluso cada familia puede tener su propia interpretación de este plato clásico, incorporando ingredientes como chorizo, jamón, hierbas frescas u otros productos de la despensa local.
Servidas bien calientes, las papas en amarillo ofrecen una auténtica explosión de sabores y aromas que reflejan la riqueza de la cocina tradicional, convirtiéndose en un plato versátil, económico y lleno de historia.
Papas en amarillo
Dificultad: muy baja
Coste: muy bajo
Ingredientes: (4 personas)
– 1 kilo de patatas viejas
– 4-6 huevos
– 4 dientes de ajo
– 1 cebolla
– 1 litro de caldo de pollo (opcional)
– Azafrán en hebras o colorante alimentario
– Sal
– Laurel
– Pimienta molida
– Perejil fresco
– Aceite de oliva virgen
Preparación de las patatas en amarillo:
Picamos los dientes de ajo y la cebolla. Reservamos.
Pelamos las patatas y reservamos.
En una olla donde vayan a caber las patatas, echamos un fondo de aceite de oliva virgen, unas 10 cucharadas.
Ponemos a fuego bajo y añadimos los ajos y la cebolla que teníamos reservada. Dejamos que se vayan poniendo blandas y tomen un poco de color a fuego bajo. Movemos de vez en cuando.

Cuando empiece a ponerse blanda la cebolla añadimos las hebras de azafrán.
Si no tenemos echamos media cucharadita de colorante alimentario. Añadimos también una o dos hojas de laurel al conjunto.
Dejamos unos minutos para que el azafrán suelte color y aroma. Si hemos utilizado colorante simplemente mezclamos.
A este guiso tradicional le viene muy bien acompañarlo con un buen trozo de pan, si te animas en mi web tienes varias recetas, entre ellas la receta de pan blanco, pero si te gusta más un pan con semillas o similar también las encontrarás. Solo tienes que mirar en el buscador de recetas.
Añadimos las patatas pero no las vamos a cortar a dados, la vamos a ir cascando con el cuchillo. Puedes ver la definición de cascar patatas si no sabes muy bien cómo es en la sección de vocabulario de cocina.
Al cascar las patatas la capa más exterior se deshace y eso hará que se ponga el caldo espeso sin necesidad de harina o similar.

Salpimentamos al gusto, añadimos perejil fresco picado y rehogamos las patatas.
Pasados un par de minutos ponemos a fuego medio y añadimos caldo de pollo, si tenemos o agua hasta cubrir las patatas.
Tapamos y dejamos a fuego medio hasta que las patatas estén blandas, moviendo de vez en cuando. En caso de que nos falte caldo, nunca añadiremos caldo o agua fría porque pone dura las patatas. Calentaremos lo que vayamos a añadir en el microondas.
Una vez las patatas están blandas, rectificamos de sal, si es necesario, y agregamos los huevos, uno o dos por persona.
Aquí dejaremos que los huevos se hagan según nuestro gusto, más o menos cuajados.
Apartamos y dejamos reposar cinco minutos antes de servir. Lo acompañamos con un buen pan casero o pan de campo, a ser posible. Bon appétit!

El caldo verde, es buenísimo muy fácil de hacer con ingredientes económicos. Bueno con el coste de las papas hoy en día, pués más caro. También se llama caldo de huevo.